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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica"

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Lección 9 

23 de febrero al 1 o de marzo 



Siguiendo 
al Maestro: 
el discipulado 
en acción 



^S 


COStóPWHACER M 




LüRAR 




2. ESTUDIAR LA ElBUA 




3, MEDITAREN LA ■ 
PALABRA DE DIOS 




1 4. MORIR AL YO 





«Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; 

pero el que pierda su vida por mi causa y por el evangelio, 

la salvará. ¿De qué sirve ganar el mundo entero si se pierde 

la vida? ¿O qué se puede dar a cambio de la vida?» 

Marcos 8: 35-37 



¿Te atreves? 



Sábado 
23 de febrero 



INTRODUCCIÓN 

Mateo 28: 18-20 

Ser discípulo de Jesús es una condición 
única y honrosa. A pesar de eso, hay mo- 
mentos cuando no es tan fácil serlo. Las 
acciones hablan con más fuerza que las 
palabras, y eso es exactamente el meollo 
del discipulado. Ser un discípulo es lo 
mismo que tener la oportunidad de 



las i- 



i la 



faena cristiana, ayudando a otros y contán- 
doles como la relación con Cristo ha afec- 
tado tu vida. 

«Existe una ciencia del cristianismo que 
debe ser dominada, una ciencia que es más 
profunda, amplia y elevada que cualquier 
ciencia humana, asi como los cielos son 
más altos que la tierra. La mente debe ser 
disciplinada, educada y adiestrada, porque 
hemos de servir a Dios en formas que no 
están en armonía con nuestras tendencias 
naturales. Hay tendencias al mal, heredita- 
rias y cultivadas, que han de ser vencidas». 1 

¿Qué se requiere para un discipulado 
tal? ¿Por dónde se comienza? ¿Dónde pue- 
des conseguir ayuda? ¿Cómo puedes man- 
tenerte en la senda correcta? ¿A qué se 
parece el discipulado en acción? 

Para comenzar correctamente, debes 
asegurarte que hay algunos elementos en tu 
«Lista de tareas», cosas como la oración, el 
estudio de la Biblia, meditar en la Palabra, 
y dejar a un lado el yo. Nadie dijo que ser 
discípulo de Cristo sería una tarea fácil; sin 
embargo, el Señor dice: «Te tomé de los 
confines de la tierra, te llamé de los rinco- 
nes más remotos, y te dije: "Tú eres mi sier- 
vo. Yo te escogí; no te rechacé. Así que no 
temas, porque yo estoy contigo; no te 



angusties, porque yo soy tu Dios. Te forta- 
leceré y te ayudaré; te sostendré con mi 
diestra victoriosa"» (Isa: 41: 9, 10). 

El deseo de velar por los demás, dentro 
y fuera de nuestra comunidad, y trabajar a 
favor del crecimiento de la iglesia, son ras- 
gos del discipulado. Tal como afirma el tex- 
to de hoy Jesús estará con nosotros para 
ayudarnos mientras nos esforzamos por 
hacer discípulos en todos los pueblos de la 



Ser discípulo de Jesús 
es una condición 
única y honrosa. 



«Jes 









caires a los demás las Buenas Nuevas y ha- 
cer de ellos discípulos para el reino. Debe- 
mos ir y hacer discípulos, ya sea a la casa 
de al lado o al extranjero. No es algo opcio- 
nal, sino una orden dada a todos los que 
llaman "Señor" a Jesús. No somos evangelis- 
tas en un sentido estricto, pero hemos reci- 
bido dones que podemos utilizar al cum- 
plir con la Gran Comisión. Al obedecer, po- 
demos confiar que Jesús siempre estará con 
nosotros. "Siempre" significa en forma lite- 
ral, "cada día", y se refiere a la presencia de 
Cristo con cada creyente en todo momen- 
to. Esto será posible mediante la presencia 
del Espíritu Santo en las vidas de los cre- 
yentes». 2 



Yashikra M. Bishop, Durham, Carolina del Norte, EE. UU. 



Domingo 

24 de febrero 



La crema y nata 



Mateo 8: 14, 15; 10: 34-37; 28: 18-20; 
Lucas 5: 17-26 

Haciendo discípulos 
(Mat. 28:18-20) 

Los doce hombres que se convirtieron 
en discípulos de Jesús, y que luego recibie- 
ron la comisión de «ir y hacer discípulos» 
(vers. 19), lo dejaron todo sin dilación y si- 
guieron a este nuevo maestro. Esta respues- 
ta instantánea parece sorprendente. ¿Por 
qué actuaron así? 

En los tiempos de Jesús, la educación 
de los niños comenzaba a los cuatro o cinco 
años. Las enseñanzas se centraban mayor- 
mente en la Torah, los primeros cinco li- 
bros del Antiguo Testamento, y versaban 
sobre historia, leyes y principios éticos. Se 
eníatizaba leer y copiar las Escrituras, 
como la memorización de extensas porcio- 
nes. Este nivel primario se completa! 
ra el tiempo que los alumnos cumplía 
ce o trece años. En aquel punto, la educa- 
ción de las niñas se detenía, quedando ellas 
en la casa para ayudar en las tareas domésti- 
cas. Los jóvenes que no eran alumnos aven- 
tajados comenzaban entonces el aprendi- 
zaje del oficio o negocio de la familia. 

Los mejores alumnos continuaban con 
su educación formal. El instructor era el 
rabino local, un miembro de la comunidad 
que tenido en gran estima. Los alumnos 
estudiaban los escritos de los profetas, y la 
memorización era una parte importante de 
la metodología. Para cuando llegaban a los 
catorce años, se suponía que habían me- 
morizado desde Génesis a Malaquías. 



A la edad de cato 
ios pocos de los ahu 






dos trataban de obtener permiso para estu- 
diar con algún rabino famoso y para acom- 
pañarlo en sus viajes. A ellos se los llama- 
ba talmidin, o discípulos. 

Los alumnos eran devotos seguidores 
de su maestro y tomaban nota de todo lo 
que él hacía o decía, Esto significa que la 



«Es hora de dejar 
de jugar a la religión». 



relación rabino-talmídín era un método edu- 
cativo muy personalizado. Debido a que el 
rabino vivía y enseñaba su interpretación 
de las Escrituras, sus alumnos (los talmidin) 
escuchaban, observaban e imitaban todo a 
fin de ser como él. Con el tiempo se con- 
vertirían en maestros legando su estilo de 
vida a sus propios talmídines. 

Jesús fue llamado rabí (Mar. 10: 51, 
Juan 3: 2) que significa «maestro», «gran 
hombre», o «sabio». Ser aceptado como tal- 
m\d por un rabí era un gran honor. El rabí 
evaluaba el potencial del alumno para lle- 
gar a ser alguien como él, y consideraba si 
poseía la dedicación necesaria para alcan- 
zar dicha meta. Se supone que la mayor 
parte de los aspirantes eran rechazados. Al- 
gunos, sin embargo, recibían la invitación 
para seguir al maestro. Esto era una indica- 
ción de que el rabí creía en el potencial y 
la dedicación que manifestaba el talmíd. 
Era una afirmación de la confianza que el 
maestro depositaba en el alumno. 1 



Cuando Jesús les pidió a los doce dis- 
cípulos que lo siguieran los estaba distin- 
guiendo. Les estaba diciendo: «confio en 
ustedes. Veo que hay cierto potencial en us- 
tedes». Así que lo dejaron todo para se- 

Una senda escabrosa 
(Mat. 8: 14, 15; 10:34-37; 
Luc. 5: 17-26) 

Jesús aun llama a la gente para que lo 
siga. Para que sean sus discípulos. ¿Qué 
importancia tiene esto para nosotros? 

Elena G. de White escribió: «Al con- 
vertirse una persona gracias a la verdad 
[ . . . ] hace suyas la mente y la voluntad di- 
vina;., y al acudir continuamente a Dios en 
busca de consejos, adquiere mayores cono- 
cimientos. Hay un desarrollo de la mente 
que se entrega sin reservas al Espíritu de 
Dios [...]. Se echará de ver que ha obteni- 
do estos conocimientos en la mejor escue- 
la, la de Jesucristo». 2 

Dedicar tiempo a estar con Jesús, ob- 
teniendo sabiduría y conocimientos de él, 
aprendiendo a amar a los demás mediante 
su ejemplo, pareciéndose a él: esto es lo 
que significa ser un discípulo de Jesús. Pa- 
ralela a dicha idea está nuestra misión co- 
mo cristianos para compartir el mensaje 
del evangelio con familiares, vecinos y con 
el mundo. Pero contarle a la gente acerca 
de Jesús y mantenernos fieles a los princi- 
pios, a menudo lo que causa es disensión 
en vez de paz. Puede ser una senda esca- 
brosa. El temor al ridiculo y a otras formas 
de persecución puede hacer que los cris- 
tianos «diluyan» sus creencias. Pero esta 



alternativa no concuerda con el llama- 
miento de Dios al discipulado. 

Bill Johnson, antiguo editor de Adven- 
tist Review escribió: «Es tiempo ya de dejar 
de jugar a la religión. Es hora de obedecer 
el llamado profético. El tiempo es muy bre- 
ve, la noche demasiado oscura para apa- 
. Necesitamos desper- 



tra profesión de seguidores de Jesús de 
Nazaret». 3 

Quizá otros digan: «Hoy hemos visto 
maravillas» (Luc. 5: 26). 

El poder de la fe 

Ser un seguidor de Jesús significa 
aceptarlo a él, a sus enseñanzas y a su 
mandato de ir y hacer discípulos. Implica 
entregarle nuestras vidas y corazones para 
ser como él. Es posible que logremos esto 
mediante su poder y gracia, y tomando en 
cuenta la confianza que deposita en noso- 
tros al decir: «Ven y sigúeme». 

PARA COMENTAR 

1. ¿Qué significa seguir a Jesús? ¿Necesi- 
tamos «dejarlo todo» al igual que los 
discípulos de antaño? 

2. ¿Qué cambios podemos hacer en nues- 
tras vidas para obedecer más efectiva- 
mente el mandato para ir y hacer dis- 
cípulos? 



ilackmer, Silver Spring, Maryland, EE. UU. 



25 de febrero 



¡Luces! ¡Cámara! ¡Acción! 



TESTIMONIO 

Isaías 58; Mateo 25: 31-46 

Los textos de la lección de hoy nos pro- 
porcionan una vivida descripción del disci- 
pulado. Ambos textos señalan que además 
del conocimiento de la verdad, el discipu- 
lado también incluye lo que hacemos por los 
demás. De hecho, el discipulado práctico 
es necesario para nuestra salvación y para 

«Dios nos imparte su bendición para 
que podamos compartir lo que tenemos 
con otros. Y mientras permitamos ser usa- 
dos como los conductos a través de los 
cuales pueda fluir su amor, él mantendrá 
provistos esos conductos. Cuando pedís al 
Señor vuestro pan cotidiano, él mira direc- 



.1 lo o 



partiréis 
dad que 






Cuando oráis: 

'Dios, se propicio a mí, pecador", él observa 
■ si manifestaréis compasión con 
«^iados. La evidencia de nuestra 
Dios se manifiesta en que so- 
mos misericordiosos así como nuestro Pa- 
dre que está en el cielo es misericordioso. 
Si le pertenecemos, haremos gozosamente 
; ordena, aunque esto implique 
y aunque contraríe nues- 



»Desarrollaremos nuestro carácter cr 

o al hacer las obras de Cristo y al sat 

facer tal como él lo hizo las necesidades 



er lai como ei 10 m; 
sufrientes y afligidos. Dios „„„ 

bien que practique] 



do para „ 

abnegación pi 






mos la cruz, que trabajemos y nos sacrifi- 
quemos mientras procuramos salvar a los 
que están perdidos. Este es el proceso del 
Señor para refinar y extraer el material infe- 
rior a fin de que los preciosos rasgos de 
r que estaban en Jesús aparezcan en 
reyente [...]».' 



«Todos estos dones 

han de ser empleados 

en beneficiar 

a la humanidad». 



«Todos estos dones han de ser emplea- 
dos en beneficiar a la humanidad, en aliviar 
a los dolientes y menesterosos. Debemos 
alimentar a los hambrientos, vestir a los des- 
nudos, cuidar de la viuda y los huérfanos, 
servir a los angustiados y oprimidos. Dios no 
quiso nunca que existiese la extensa miseria 
que hay en el mundo. Nunca quiso que un 
hombre tuviese abundancia de los lujos de 
la vida mientras que los hijos de otros llo- 
rasen por pan. Los recursos que superan las 
necesidades reales de la vida, son confia- 
dos al hombre para hacer bien, para bene- 
ficiar a la humanidad». 2 

Lee Lucas 22: 33, 1 Timoteo 6: 18, y 
Lucas 14: 13. «Estas son las órdenes del 
Señor. ¿Está haciendo esta obra el conjunto 
de los que profesan ser cristianos?» 3 



a Cristo, que lleve- 



¿Dónde está tu corazón?- 



Martes 
26 de febrero 



EVIDENCIA 

Mateo 6: 19-21; 13: 44-46 

Bien, si has leído los textos para hoy, 
puedes estar preguntándote: ¿dónde está tu 
corazón? Estos textos hablan de dinero; pero 
presuntamente estamos estudiando acerca del 
discipulado práctico, ¿no es cierto? De acuerdo. 
Nuestro uso del dinero es la razón princi- 
pal por la que se citan estos textos; aunque 
considero que para cuando termines de es- 
tudiar la lección de hoy te hayas dado 
cuenta la razón que tuve para seleccionarlos. 

Cuando estaba en la escuela, uno de 
mis temas favoritos era la historia, no por- 
que fuera especialista en nombres y fechas, 
sino porque me agradan los relatos. Así que 
no es una sorpresa que yo me interese en 
las parábolas para sacar de ellas enseñan- 
zas. También disfruto del significado de las 
palabras, así que para mí es algo fascinante 
el hecho de que tesoro y corazón en Mateo 
6: 21 sean intercambiables, sin que se alte- 
re el significado del versículo. Pero esa no 
es la verdadera razón por la que seleccioné 

El verdadero motivo radica en que el 
discipulado tiene cuatro componentes pri- 
mario:,: creencias, enfoque, poder y acción. 

• Creencias: Si deseas confundirte, o que te 
dé un gran dolor de cabeza, intenta en- 
tender todos los «ismos» y creencias que 
el mundo ofrece. Debido a que he deci- 
dido asociarme con Cristo y tomar el 
nombre de cristiano, se reduce el abani- 
co de creencias en las que estoy dispues- 

• Enfoque: No importa en realidad qué cre- 
; practicar, la pregunta 



:s: ¿cómo y dónde empleas tu tiempo? 
Zuando era más joven tenía una amiga 
pe estaba absolutamente fascinada con 
os Beatles. Ella tenía que mencionarlos 
:n toda conversación. Estuviera ella al 
anto, o no, era una seguidora o discípu- 
a de los Beatles. 



¿En qué, y en quién crees? 



• Poder: En la marea de los ai 
tos humanos, y en la lucha entre el bien y 
el mal, la gente logra un mayor impacto 
al aliarse con individuos o movimientos 
que pueden concederle a sus vidas signi- 
ficado y poder. Aunque no endosamos 
sus preferencias o estilo de vida, recor- 
damos las palabras de Bob Dylan en una 
de sus canciones: «Gotta Serve Somebo- 
dy» [Hay que servir a alguien] . 

• Acción: Cierto día estaba conversando a 
la hora del almuerzo con un vendedor de 
programas de informática respecto al gran 
número de religiones existentes. Mencio- 
né que yo evaluaba lo genuino de la reli- 
gión de una persona (sin importar a qué 
iglesia pertenecía) por el impacto en su 
vida. ¿Glorificaba a Dios la vida de esa 
persona? ¿Se benefician los que la rode- 
an? ¿Cuál es el valor de su religión para 
él o ella? 

Así que te pregunto: ¿en qué y en quién 
crees? ¿Qué valor tiene todo eso para ti? 
¿Dónde está tu corazón? 



PctcrJ. C/iioi 



i, Frederick, Maryland, EE. UU. 



Miércoles 
27 de febrero 



COMO ACTUAR 

Mateo 1 1 : 29; Marcos 2:13-17; 
Lucas 6: 40 

Tú le llevas su ropa al baño. Donde- 
quiera que él va tú lo sigues. Cuando se 
prepara para hablar, tú organizas las sillas. 
Tienes el privilegio de hacerle las compras 
y prepararle la cena. Compartes con él a dia- 
rio. ¿Eres su criado? No, pero se te ha con- 
cedido el privilegio de ser uno de los discí- 
pulos del rabí. 

Esta era la forma en que un discípulo 
servía a su maestro en el pasado. ¿Cómo se 
hace esto hoy? No podemos ir al mercado 
para hacerle las compras a nuestro rabí, Je- 
sús. No podemos ir a la sala de reuniones 
o llevarle sus ropas, dobladas cuidadosa- 
mente, a los baños públicos. ¿Acaso podrí- 

Mark Tittley en su artículo «Lo funda- 
mental del discipulado» declara que los dis- 
cípulo en los tiempos del Nuevo Testa- 
mento tenían tres funciones que cumplir: 
aprender, imitar, modelar. 
• Aprender, a fin de aprender debemos te- 
ner el deseo de hacerlo. Las formas tra- 
dicionales como el estudio de la Biblia, 
la oración, leer libros auxiliares, son al- 
gunas de las maneras en que podemos 
conocer más de Jesús. Sin embargo, tam- 
bién pueden incluirse algunos métodos 
que no son tan tradicionales. Escuchar a 
personas consagradas que son más pru- 
dentes que nosotros, aceptar sus conse- 
jos y las ideas que difieran de las núes- 



Llevándole las ropas 



todos adic: 



• Imitar: Seguir a Jesú 
Ser semejantes a él e: 



iuficiente. 



discípulos imitaban a 
bemos imitar a Cristo. ¿Qué haría Jesús? 
Su amor, su semejanza debe ser nuestro 
objetivo. Pero no debemos detenernos 



Seguir a Jesús 
no es suficiente. 



allí. Debemos llevar a otros a conocerle. 
Los traeremos a la iglesia, les diremos lo 
que él ha hecho por nosotros, y les mos- 
traremos cómo él es mediante nuestro 
ejemplo. 
• Modelar. Convertirnos en discípulos de Je- 
sús implica que le obedecemos, que de- 
mostramos su amor, y que seremos iden- 
tificados fácilmente por nuestros actos. 
Jesús demostró una infinita compasión 
por toda clase de gente. Quizá esto sig- 
nifique amistarnos con alguien que nos 
desagrada, ayudar a algún amigo o com- 

PARA COMENTAR 

1. ¿Son discípulos de Jesús todas las perso- 
nas bondadosas? ¿Cuál es la diferencia 
entre ellos y los seguidores de Cristo? 

2. ¿Puede una persona ser un discípulo y 
no actuar como su maestro? ¿Por qué?, o 
¿por qué no? 

3. ¿En qué otras formas puedes ser un 
alumno o seguidor de Jesús? 



i, Bdgrade, Montana, EE. UU. 



Son dos interrogantes 



Jueves 
28 de febrero 



Marcos 8: 34, 35 

La palabra discipulado la hemos escu- 
chado en repetidas ocasiones. La oíamos 
en la sobremesa de los sábados cuando éra- 
mos niños; ocasionalmente la encontramos 
también en la Biblia. La escuchamos, y 
luego seguimos con lo que estábamos ha- 
ciendo. No nos detenemos a preguntar: ¿En 
qué comiste el discipulado cristiano? O aun 
más importante: ¿Cómo pueden esas dos pa- 
labras afectar mi vida? Ojalá que la lección 
de hoy te ayude a cambiar de actitud res- 
pecto a estas dos preguntas. 

¿En qué consiste el discipulado cristiano? 
El discipulado es un compromiso para ca- 
minar con Dios. Disfrutar una relación cre- 
ciente y constante, con Dios no es sola- 
mente importante, es crucial. Al disfrutar 
del amor incondicional y del apoyo de 
Cristo es la única forma en que podemos 
s discípulos. El discipu- 
:s sencillamente realizar 

■s bondadosos que se puedan conside 
►; significa tener a Cris 



,s vidas hay demasiadas ten- 
s y obstáculos. Filmes, juegos, mú- 
sica y muchas otras cosas que nos agradan, 
pueden parecemos valiosas; pero, en reali- 
dad nos llevan a asumir una actitud mun- 
danal, alejada de lo más valioso: Jesuc 
Creemos que tenemos que hacer demasia- 
das cosas, o quizá tememos demostrar 

a lealtad a Jesús, o hablar 
. No importa cuál sea la razón, nos 
s presentando excusas para no 
seguir a Jesús. Es fácil rehuir entregarnos a 



un compromiso de santidad, especialmen- 
te si es algo público, y pocos son los jóve- 
nes que se entregan al Señor. 

Probablemente, aún más importante 
que decir: ¿En qué consiste el discipulado cris- 
tiano?, es la pregunta ¿cómo pueden esas dos 
palabras afectar mi vida? Debemos hacer un 
alto en nuestra ocupada agenda con el fin 
s vidas. En vez de pre- 



n que lugar 






demos ubicar a Cristo, 



En nuestras vidas 

hay demasiadas tentaciones 

y obstáculos. 



guntar ¿cómo pueden nuestras vidas ajus- 
tarse a Jesús? El Señor debe ser el qué, el eje 
de nuestra existencia. Debemos hacer nues- 
tros planes contando con Jesús, en vez de 
tratar de ubicarlo en ellos, nuestras vidas 
adquieren un mayor significado mucho más 
satisfactorio. Jesús dijo: «Si alguien quiere ser 
mi discípulo — les dijo — , que se niegue a 
sí mismo, lleve su cruz y me siga. Porque el 
que quiera salvar su vida, la perderá; pero 
el que pierda su vida por mi causa y por el 
evangelio, la salvará» (Mar. 8: 34, 35). 

Ser un discípulo cristiano no significa 
únicamente pararse frente a miles de perso- 
nas a fin de predicarles poderosos sermones. 
Este es un don que alguna gente posee. Sin 
embargo, ser un discípulo implica llevar a 
Cristo en el corazón y seguirlo dondequie- 
ra que él te guíe. ¡Este es un hermoso don 
que todos podemos disfrutar! 






• Timón. Laurel, Maryíand, EE. UU. 



Viernes 

29 de febrero 



EXPLORACIÓN 

Marcos 8: 35-37 



PARA CONCLUIR 

El radicalismo ha sido asociado en nues- 
tra sociedad con la gente marginada. Una 
persona radical en términos sociales y polí- 
ticos es alguien que desprecia el estado ac- 
tual de las cosas así como al gobierno que 
ostenta el poder. Los radicales son por lo 
general una minoría y no se los considera de 
ningún modo como lo típico de la socie- 
dad. Ser un genuino discípulo de Cristo pue- 
de incluir la misma marginalidad de aquellos 
que están dispuestos al sacrificio. Un disci- 
pulado radical apela a aquellos que desean 
responder el llamado: «Ven, y sigúeme», y 
no hacerlo el día de mañana. Aceptar este 
llamando puede muy bien implicar la pér- 
dida de la vida terrenal. 



Orar con tus ojos abi 
ficas de Cristo ante o 



tos cuando testi- 
s personas. Orar 



Perdiendo 
tu vida a diario 



por alguien mirándole a los ojos, estable- 
ciendo así un contacto más personal. 

• Unirte a una organización voluntaria que 
no tenga características religiosas, pero 
que se vincule a nuestra misión de sani- 
dad física. 

• Llevar un registro del número de muer- 
tes violentas reportadas a diario en la 
prensa. ¿Cuántas de esas vidas podrían 
haberse salvado? ¿Cuántas de esas vidas 
pudieron haber sido tocadas por Jesús? 

• Abandonar alguna práctica o acto perju- 
dicial (dulces, televisión, bebidas gaseo- 
sas, juegos electrónicos, películas). Lle- 
var un registro de los días que has man- 
tenido tu promesa. Anota también las ve- 
ces que has sentido la tentación de reto- 
mar dichas actividades. 

PARA CONECTAR 

/ El camino a Cristo, pp. 59-74. 

/ Bill Knott, Eyes Widc Open, En: <http: 
//www. adventistreview. org/issue . php?iss 
ue = 2006-1526&page = 5&PHPSES- 
SID=9602bbead9d29e8106bfca88a2a5 
6cb7>. 



n Caballo, Colton, California, EE. UU.